Así vivimos......

viernes, 30 de agosto de 2013

PREVENCIÓN DE LAS CAÍDAS DE NUESTROS MAYORES

Uno de los sucesos más desafortunados que pueden acontecer a una persona mayor, motivado por razones múltiples, como alteraciones de la vista, mareos, distracciones, trastornos perceptivos o un  entorno agresivo -zonas de excesivo trasiego, donde la gente camina muy deprisa y hay mucho bullicio-, es la “caída”.
Partiendo del hecho de que caerse es peligroso para cualquier persona y a cualquier edad (al tratarse de algo imprevisto),  las caídas son más frecuentes en determinados grupos de población, por ejemplo, los niños, por su ímpetu y falta de madurez a la hora de valorar los riesgos de sus actos, y los mayores, debido a factores, como los indicados más arriba.
Un 30% de las personas mayores de 65 años y un 40% de los mayores de 80 años se caen cada año en nuestro medio.
Las causas de las caídas son múltiples: entorno hostil, falta de adaptación de la vivienda, razones médicas como lipotimias, mareos, dificultades en la marcha,  alteraciones del equilibrio, dificultades en la movilidad por artrosis, dolor, etc.
Cuando la familia detecta  el riesgo de caída de un mayor debe actuar sin demora y con decisión, el no hacerlo puede dar lugar a que el mayor sufra una caída, siendo sus consecuencias a veces graves, y siendo siempre mucho más complicado curar una caída que prevenirla.
Algunas medidas preventivas de las caídas son las siguientes:
  • Al levantarse de la cama o del sillón, es conveniente hacerlo despacio, pues numerosas personas se marean cuando lo hacen con rapidez.
  • Dentro de la vivienda es conveniente facilitar el tránsito retirando muebles u objetos que puedan obstaculizar el acceso a través de pasillos o dentro de las dependencias.
  • Además es conveniente no colocar objetos en lugares de tránsito donde normalmente no hay nada, pues, la persona mayor no se lo espera y no los ve bien, pudiendo tropezar con ellos.
  • Al realizar actividades nuevas o al acceder a sitios desconocidos, es conveniente hacerlo despacio para poder valorar los riesgos y conocer el lugar.
  • Al acceder a lugares oscuros es recomendable entra despacio para dar tiempo al ojo a que se habitúe a ver dentro de la oscuridad, algo que puede requerir desde algunos segundos a varios minutos.
  • Dentro de las dependencias que exijan un mayor equilibrio o una movilidad en condiciones de riesgo será conveniente poner agarraderas en los lugares estratégicos que así lo demanden, como el baño, la ducha, el lugar donde se realiza el vestido o cambio de la ropa, etc.
  • Será conveniente retirar obstáculos y realizar reformas que faciliten actividades cotidianas, sustituyendo el baño por una ducha que permita un acceso más fácil, permitir la ducha estando la persona sentada, etc.
Además, en ocasiones será preciso proporcionar a la persona un mayor tiempo de acompañamiento, para salir a la calle, realizar determinado tipo de actividades, etc., cuando nuestro mayor ya no esté en condiciones de realizar estas actividades de forma autónoma sin riesgo.
Si la familia no puede dedicarle el tiempo necesario a la persona mayor, será preciso buscar una “persona externa” cualificada y de confianza que durante algún tiempo cada día proporcione esta ayuda y acompañamiento, para evitar que pueda caerse al realizar de forma autónoma actividades para las cuales ya no está preparada.
Existen igualmente numerosos “centros de día” en los que la persona mayor recibe asistencia profesional durante varias horas por la mañana y por la tarde.
Cuando el grado de dependencia de la persona mayor desborda las posibilidades de la familia para proporcionarle un grado suficiente de atención y cuidados, se ofrece la posibilidad de acoger a la persona en un “centro residencial” donde se ofrece asistencia las 24 horas del día de forma profesional y cualificada.
Las consecuencias de no proporcionar estas ayudas pueden ser bastante graves. Una persona que ya no está capacitada para subir y bajar escaleras sola, si sigue haciéndolo, puede caerse por las mismas y puede fracturarse una cadera, sufrir un traumatismo craneoencefálico o un politraumatismo.
A estas edades, las consecuencias de una caída son más graves, las posibilidades de intervención quirúrgica son más limitadas y la mortalidad tras una intervención quirúrgica en personas de edad avanzada es mayor que en personas más jóvenes.
Por todas estas razones, en este tema, como en muchos otros, “más vale prevenir que curar”.
La familia no debe permanecer indecisa al darse estas circunstancias, debe plantearse la situación de manera decidida y tomar las decisiones que sean más ventajosas para la persona mayor sin ningún tipo de demora.
En caso de duda puede acudir a los servicios sociales de su comunidad y a su centro de salud para consultar y recibir apoyo y asesoramiento.





miércoles, 14 de agosto de 2013

¿Qué ocurre cuando el calor es excesivo?

Hay falta importante de líquidos, pérdida de electrolitos (sodio, potasio, cloro etc), elevación de la temperatura corporal y, producto de ello, afectación del funcionamiento de los distintos sistemas orgánicos. Nos enfermamos.
¿Qué trastornos se producen?
Una de las principales causas de enfermedades causadas por el calor es la deshidratación. La cantidad de agua necesaria para reponer los líquidos que pierde el cuerpo varía de persona a persona y depende de la temperatura, humedad y del tipo de trabajo. Es importante conocer los síntomas que se producen, pues no siempre la sed es un aviso temprano de estos trastornos. Las enfermedades y sus síntomas pueden ser:
Agotamiento por calor. Se produce sudoración excesiva, palidez, calambres musculares, sensación de agotamiento, mareos o dolores de cabeza, sensación de nausea o vómito y puede producirse el desmayo.
Golpe de calor. Puede llegar a ser muy grave y es necesaria siempre la asistencia médica. Temperatura corporal superior a los 39°C, piel roja, caliente y usualmente seca, fuerte dolor de cabeza y/o mareos, dolor de estóm
ago, estado de confusión o pérdida de conciencia.

miércoles, 7 de agosto de 2013

90 años y como una rosa.

Hoy cumple 90 años nuestra Rosarito t sigue con su genio y figura. FELICIDADES¡¡.

BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA EN LA TERCERA EDAD


¿Conocéis los beneficios de la actividad física? A continuación os nombramos algunos de ellos!https://docs.google.com/file/d/0B2QlgTFrPW-ZNjhDMlJIcHZHYkE/edit?usp=sharing

martes, 6 de agosto de 2013

¡¡CUIDADO con la CALOR!!

              calo
Varias son las recomendaciones realizadas por los geriatras para evitar la deshidratación, la insolación, un golpe de calor y la alteración de la presión con el consecuente aumento del riesgo de caídas y fracturas en los adultos mayores, dadas las altas temperaturas.

Poner en práctica los consejos vale la pena para poder disfrutar del verano con la familia, en pareja, amigos o con los socios de algún centro de jubilados.

Algunas recomendaciones son:

* Comer liviano: Consumir preferentemente frutas y verduras. Bajar el consumo de proteínas. Asimismo es mejor comer más veces en el día pero menos cantidad.
* Abundante hidratación: En el verano el cuerpo transpira más para lograr enfriarse y mantener una temperatura adecuada, por lo que debe reponerse el líquido perdido. Más cuidado se debe tener si se toma medicamentos de tipo diurético o hipertensores y considerando que en un normal proceso de envejecimiento disminuye la sensación de
sed dado que el hipotálamo -área del cerebro que produce hormonas que controlan la sed, el hambre, la temperatura corporal- ya no funciona como antes.
* No consumir Alcohol: El alcohol da más sed y deshidrata.
* Poco o nada de sal: Las personas normotensas tienen que consumir sal en forma moderada; y las hipertensas, nada.
* Cuidado con la exposición al Sol: Se debe evitar la exposición a los rayos solares entre las 11 y 17 horas. También se debe usar un factor de protección elevado, un gorro y ropa amplia, suelta, para dejar que el cuerpo se enfríe y de colores claros – preferentemente blanco-. Asimismo, al aire libre recomienda estar debajo de las hojas de los árboles o plantas, ya que es lo único eficaz a los rayos ultravioletas.
* Evitar los cambios bruscos de temperatura: Permanecer en lugares frescos y a la sombra. Mantener la casa fresca. No mantenerse en habitaciones con el aire acondicionado en temperaturas excesivamente bajas, preferentemente usarlo entre 22 y 24 grados.
* Prevenir el golpe de calor y la insolación: Los síntomas son parecidos: náuseas, vómitos y desmayos. La insolación se debe a una exposición directa al sol, y por efecto directo de las radiaciones solares causa deshidratación, lesiones en el cerebro, microhemorragias. Y el golpe de calor se debe por estar en un ambiente -no es necesario haber estado bajo el sol- con mucho calor, lo que provoca deshidratación e hipertemia.
* Cuidar la presión arterial: Tanto alta como baja, porque ambas aumentan el riesgo de caídas y las consecuentes fracturas -mayormente de cadera-.
* Controlar que no se hinchen los tobillos: La forma más fácil de controlarlo es mirar si al sacar la media queda un surco en la pantorrilla y frente a esta situación ir al geriatra.

Las vacaciones son un momento ideal para disfrutar de la familia, realizar paseos, conocer lugares y concurrir a reuniones sociales. Hay que tener en cuenta que una actitud positiva mejora la autoestima, evita el avance de las enfermedades y favorece a un envejecimiento activo.

jueves, 1 de agosto de 2013

¿QUÉ DEBEN COMER NUESTROS MAYORES?

Estos son algunos consejos de cara a que la alimentación en esta etapa tardía de la vida sea la adecuada y se cubran las necesidades nutricionales de una persona mayor de 65 años:
  • Hacer una lista de la compra con los alimentos que se van a comer en la semana.
  • Las comidas deben ser ligeras, sencillas y de fácil preparación.
  • Los alimentos deben tener una presencia agradable a la vista para que inciten a comer.
  • Fraccionar las comidas en cuatro o cinco veces al día, y no prescindir nunca del desayuno.
  • Es aconsejable beber líquidos entre comidas (zumos, batidos...), y suficiente agua para mantenerse hidratado, especialmente en épocas de calor.
  • Los alimentos deben ser fáciles de masticar y deglutir.
  • Es aconsejable no abusar del consumo de café y bebidas excitantes, al igual que de licores y bebidas azucaradas.
  • Aumentar el consumo de alimentos que contengan fibra (legumbres, verduras, hortalizas, etcétera), y alimentos integrales.
  • El ambiente a la hora de comer deberá ser relajado y armonioso. Se puede invitar a alguien a comer de vez en cuando para hacerlo más agradable.
  • No abusar de la sal ni el azúcar. Para evitar que las comidas resulten insípidas, se pueden añadir especias como romero, pimienta, tomillo, orégano... También se pueden emplear edulcorantes artificiales para preparar dulces y postres caseros, porque con la edad se incrementa la intolerancia a la glucosa y hay que restringir el azúcar.
  • Escoger alimentos con un aporte calórico algo menor porque la actividad física es más reducida.
  • Cocinar con aceite de oliva preferentemente y, en vez de freír los alimentos, prepararlos mejor al vapor o al horno. Un exceso de grasas puede elevar los niveles de colesterol y provocar sobrepeso u obesidad.
  • Es importante tomar leche y productos lácteos, como yogures o queso, para cubrir las necesidades de calcio.
  • Hay que mantener en todo lo posible los gustos y hábitos personales para evitar caer en la inapetencia.