Así vivimos......

miércoles, 23 de octubre de 2013

RESIDENCIA CONDE DE PINOFIEL EN ANTEQUERA LLEVA A CABO CAMPAÑA DE LA GRIPE PARA LOS RESIDENTES Y TRABAJADORES

Hola a tod@s!!!!!En la Residencia de mayores Casa Conde de Pinofiel ya estamos preparados para el invierno, estamos con la campaña de vacunación de la gripe,¡¡ hemos vacunados a todos nuestros abuelit@s y a nuestros trabajadores!!! De ésta manera prevenimos los contagios de gripe en el invierno tan duro que nos espera en Antequera. Os hemos dejado aquí un poco de información sobre la gripe y su vacuna, si teneis más dudas escribirnos y nuestras enfermeras os contestarán.


¿Que es la Gripe?

La gripe es una enfermedad infecciosa aguda de las vías respiratorias causada por un virus. Entre sus características más importantes está su elevada capacidad de transmisión de una persona a otra. Se presenta generalmente en invierno y de una forma epidémica, es decir, que cada año nos enfrentamos a una temporada en la que puede producirse una gran actividad y circulación del virus de la gripe (predominantemente en los meses de noviembre a marzo).Es por ello  que se recomienda la vacunación.

La vacuna antigripal
La vacuna antigripal protege contra la infección provocada por los virus gripales que los investigadores consideran más proclives a provocar la infección durante la próxima temporada de la gripe. Aunque la vacuna antigripal no garantiza completamente la protección contra la enfermedad, si una persona que ha recibido esta vacuna contrae la gripe, presentará menos síntomas y estos serán de carácter más leve.
Cuando se administra en forma de inyección, la vacuna contiene virus de la gripe muertos que no pueden provocar la gripe pero que preparan al cuerpo para luchar contra la infección por este tipo particular de virus en el caso de que el paciente entre en contacto con él.

¿Cuándo y dónde vacunarse?

Las personas que se vacunan contra la gripe en un año determinado no están protegidas de contraer la gripe al año siguiente porque el efecto protector caduca y porque los virus de la gripe cambian constantemente. Por ello, la vacuna  se actualiza cada año para que contenga las cepas de virus gripales más recientes.
Por lo tanto, para tener la mejor protección contra la gripe, es importante vacunarse anualmente

La vacuna antigripal está disponible cada otoño. Se administra en lugares como hospitales, clínicas, centros sanitarios de carácter público, farmacias, consultorios médicos y centros de enseñanza, residencias de mayores….

¿Qué población se considera de mayor riesgo para contraer la gripe?

Aunque la vacuna antigripal es recomendable para todo el mundo de seis meses en adelante, en los momentos en que escasean las vacunas debe tenerse en cuenta que algunas personas las necesitan más que otras.

·         Todos los niños, desde los 6 meses hasta los 4 años
 
·         Cualquier persona a partir de los 50 años
 
·         Las mujeres que estarán embarazadas durante la temporada de la gripe
 
·         Cualquier persona que tenga el sistema inmunitario debilitado
 
·         Residentes a largo plazo en centros asistenciales, como las residencias de ancianos
 
·         Cualquier niño o adulto que padezca una afección médica crónica, como el asma
 
·         Todas las personas que trabajen o vivan con lactantes menores de seis meses, niños menores de 5 años o adultos de a partir de 50 años
 
·         Personal asistencial que tenga contacto directo con los pacientes
 
·         Cuidadores de cualquiera que pertenezca a un grupo de alto riesgo
 
·         Personas que conviven con alguien que pertenece a un grupo de alto riesgo

Cómo evitar el contagio

No existe ninguna forma garantizada de impedir el contagio de la gripe, ni siquiera el hecho de vacunarse. Evitar las aglomeraciones puede ayudar, pero es imposible mantener a los niños pequeños encerrados todo el día en casa.

He aquí algunas formas prácticas que ayudan a evitar la propagación de la gripe:

·         Lavarse las manos a conciencia y frecuentemente, utilizando agua y jabón, sobre todo después de utilizar el baño, toser o estornudar y antes de comer
·         No recoger nunca pañuelos de papel usados.

·         No compartir nunca vasos, cubiertos, platos y otros utensilios alimentarios.
·         No ir a trabajar ni al colegio y quedarse en casa mientras se tiene la gripe.

·         Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo de papel cuando se estornuda o tose y luego tirarlo a la basura. Si no se dispone de un pañuelo de papel, toser o estornudar sobre el antebrazo, no sobre las manos.
·         Tratamiento
·         En la mayoría de los casos de gripe, no se necesita ningún tratamiento médico específico.

He aquí una serie de consejos prácticos de uso doméstico para ayudar a que una persona mayor, que de no tener la gripe estaría más sano, a recuperarse de la enfermedad. Pídale o ayudele a que:

·         Beba mucho líquido para evitar la deshidratación
·         Duerma mucho y se tome las cosas con calma
·         Tome paracetamol o ibuprofeno para bajarle la fiebre y aliviarle el dolor (pero no administre nunca un medicamento que contenga ácido acetilsalicílico -como la aspirina- a niños o adolescentes, ya que les puede desencadenar una afección infrecuente pero grave denominada síndrome de Reye)
·         Vaya vestido con varias capas de ropa, puesto la gripe a menudo hace que el paciente tenga frío en un momento y calor en el momento siguiente (si se llevan varias capas, por ejemplo, una camiseta, un jersey y una bata, resulta más fácil abrigarse y desabrigarse cuando convenga)

Para cualquier duda, contacte con nosotros. Será un placer atenderle.

jueves, 17 de octubre de 2013

PRIMEROS SINTOMAS INDICATIVOS DE DEMENCIA EN PERSONAS MAYORES


Hoy vamos a hablar del principal problema que afecta a los usuarios de las residencias para mayores y a una gran parte de personas mayores: la demencia.
Vamos a explicar cómo podemos darnos cuenta de que un residente, un familiar, un amigo…. muestra los primeros síntomas indicativos de la demencia. Aunque el inicio y curso de la enfermedad puede variar mucho de una persona a otra, algunos de los síntomas que podrían  alertarnos son:

-Pequeños olvidos que pueden conducir a cambios de humor. DETERIORO DE LA MEMORIA, en concreto de la memoria a corto plazo. Le cuesta retener información: dónde dejó la cartera, las llaves, las citas de hoy, el nombre de conocidos, etc. Pueden parecer olvidos poco relevantes y pueden enmascararse de modo que a la familia le cueste percibirlos. Empiezan a perderse las referencias espaciotemporales.

-De forma frecuente se irritan, se agitan como respuesta a la pérdida de memoria. Se empieza a producir AISLAMIENTO. En cuanto es consciente de que algo ocurre, pero no sabe lo que es, se refugia en su entorno, en lo que le resulta más común. Evita las conversaciones largas para que no se produzcan bloqueos.  Se siente vulnerable y frágil intentando ocultar lo que le ocurre.

-Aunque es esta etapa aún hay una buena capacidad de razonamiento y unas  buenas habilidades en general de comunicación y comprensión, el LENGUAJE empieza a estar compuesto por frases cortas y empieza a confundir ideas: mezcla ideas y palabras que no tienen relación entre sí. Asimismo notaremos dificultades para nombrar objetos.

-Si bien dispone de buena autonomía y coordinación motora, comienzan a aparecer dificultades para realizar tareas hasta la fecha mecánicas como cocinar, conducir, etc. De manera progresiva, se producirán bloqueos  y dudas en actividades sencillas.

-Debido a los problemas incipientes,  en esta etapa se podría confundir la apatía que se produce  con una posible depresión.




miércoles, 25 de septiembre de 2013

TERCERA EDAD

La expresión tercera edad es un término antrópico-social que hace referencia a la población de personas mayores o ancianas. En esta etapa el cuerpo se va deteriorando y, por consiguiente, es sinónimo de vejez y de ancianidad. Se trata de un grupo de la población que tiene entre 65-70 años de edad o más. Hoy en día, el término va dejando de utilizarse por los profesionales y es más utilizado el término personas mayores y adulto mayor. Es la séptima y última etapa de la vida aconteciendo después de esta la muerte.

Este grupo de edad ha estado creciendo en la pirámide de población o distribución por edades en la estructura de población, debido principalmente a la baja en la tasa de mortalidad por la mejora de la calidad y esperanza de vida de muchos países.

Las condiciones de vida para las personas de la tercera edad son especialmente difíciles, pues pierden rápidamente oportunidades de trabajo, actividad social y capacidad de socialización, y en muchos casos se sienten postergados y excluidos. En países desarrollados, en su mayoría gozan de mejor nivel de vida, son subsidiados por el Estado y tienen acceso a pensiones, garantías de salud y otros beneficios.

Incluso hay países desarrollados que otorgan trabajo sin discriminar por la edad y donde prima la experiencia y capacidad.Las enfermedades asociadas a la vejez (Alzheimer, artrosis, Diabetes, Cataratas, Osteoporosis etc.) son más recurrentes en los países en vías de desarrollo que en los desarrollados.

El Día Internacional de las Personas de Edad se celebra el 1 de octubre.

martes, 10 de septiembre de 2013

¿CÓMO REACCIONAR ANTE LA PÉRDIDA DE MEMORIA DE NUESTRO FAMILIAR?

Es fundamental mantener la rutina diaria, evitar la corrección continua, ya que de esta forma vamos a generar un nivel de frustración contraproducente en nuestro familiar. Ante la reiteración, desviar la atención.

Podemos potenciar la memoria inmediata mediante ejercicios de repetición de series de palabras, imágenes familiares, objetos cotidianos a los que haya mostrado interés. Un tipo de memoria que suele alterarse muy precozmente es la memoria olfatoria, para estimular ésta, podemos realizar ejercicios de discriminación olfativa (Con los ojos cerrados, preguntarle a qué huele por ejemplo una determinada fruta….) Para trabajar la memoria reciente recordar un acontecimiento cotidiano por ejemplo comida efectuada, o bien recordar una información o noticia periodística y evocarla al tiempo. Para trabajar la memoria remota efectuar trabajo de recuerdos cotidianos como nombres de la familia, direcciones y teléfonos.

viernes, 30 de agosto de 2013

PREVENCIÓN DE LAS CAÍDAS DE NUESTROS MAYORES

Uno de los sucesos más desafortunados que pueden acontecer a una persona mayor, motivado por razones múltiples, como alteraciones de la vista, mareos, distracciones, trastornos perceptivos o un  entorno agresivo -zonas de excesivo trasiego, donde la gente camina muy deprisa y hay mucho bullicio-, es la “caída”.
Partiendo del hecho de que caerse es peligroso para cualquier persona y a cualquier edad (al tratarse de algo imprevisto),  las caídas son más frecuentes en determinados grupos de población, por ejemplo, los niños, por su ímpetu y falta de madurez a la hora de valorar los riesgos de sus actos, y los mayores, debido a factores, como los indicados más arriba.
Un 30% de las personas mayores de 65 años y un 40% de los mayores de 80 años se caen cada año en nuestro medio.
Las causas de las caídas son múltiples: entorno hostil, falta de adaptación de la vivienda, razones médicas como lipotimias, mareos, dificultades en la marcha,  alteraciones del equilibrio, dificultades en la movilidad por artrosis, dolor, etc.
Cuando la familia detecta  el riesgo de caída de un mayor debe actuar sin demora y con decisión, el no hacerlo puede dar lugar a que el mayor sufra una caída, siendo sus consecuencias a veces graves, y siendo siempre mucho más complicado curar una caída que prevenirla.
Algunas medidas preventivas de las caídas son las siguientes:
  • Al levantarse de la cama o del sillón, es conveniente hacerlo despacio, pues numerosas personas se marean cuando lo hacen con rapidez.
  • Dentro de la vivienda es conveniente facilitar el tránsito retirando muebles u objetos que puedan obstaculizar el acceso a través de pasillos o dentro de las dependencias.
  • Además es conveniente no colocar objetos en lugares de tránsito donde normalmente no hay nada, pues, la persona mayor no se lo espera y no los ve bien, pudiendo tropezar con ellos.
  • Al realizar actividades nuevas o al acceder a sitios desconocidos, es conveniente hacerlo despacio para poder valorar los riesgos y conocer el lugar.
  • Al acceder a lugares oscuros es recomendable entra despacio para dar tiempo al ojo a que se habitúe a ver dentro de la oscuridad, algo que puede requerir desde algunos segundos a varios minutos.
  • Dentro de las dependencias que exijan un mayor equilibrio o una movilidad en condiciones de riesgo será conveniente poner agarraderas en los lugares estratégicos que así lo demanden, como el baño, la ducha, el lugar donde se realiza el vestido o cambio de la ropa, etc.
  • Será conveniente retirar obstáculos y realizar reformas que faciliten actividades cotidianas, sustituyendo el baño por una ducha que permita un acceso más fácil, permitir la ducha estando la persona sentada, etc.
Además, en ocasiones será preciso proporcionar a la persona un mayor tiempo de acompañamiento, para salir a la calle, realizar determinado tipo de actividades, etc., cuando nuestro mayor ya no esté en condiciones de realizar estas actividades de forma autónoma sin riesgo.
Si la familia no puede dedicarle el tiempo necesario a la persona mayor, será preciso buscar una “persona externa” cualificada y de confianza que durante algún tiempo cada día proporcione esta ayuda y acompañamiento, para evitar que pueda caerse al realizar de forma autónoma actividades para las cuales ya no está preparada.
Existen igualmente numerosos “centros de día” en los que la persona mayor recibe asistencia profesional durante varias horas por la mañana y por la tarde.
Cuando el grado de dependencia de la persona mayor desborda las posibilidades de la familia para proporcionarle un grado suficiente de atención y cuidados, se ofrece la posibilidad de acoger a la persona en un “centro residencial” donde se ofrece asistencia las 24 horas del día de forma profesional y cualificada.
Las consecuencias de no proporcionar estas ayudas pueden ser bastante graves. Una persona que ya no está capacitada para subir y bajar escaleras sola, si sigue haciéndolo, puede caerse por las mismas y puede fracturarse una cadera, sufrir un traumatismo craneoencefálico o un politraumatismo.
A estas edades, las consecuencias de una caída son más graves, las posibilidades de intervención quirúrgica son más limitadas y la mortalidad tras una intervención quirúrgica en personas de edad avanzada es mayor que en personas más jóvenes.
Por todas estas razones, en este tema, como en muchos otros, “más vale prevenir que curar”.
La familia no debe permanecer indecisa al darse estas circunstancias, debe plantearse la situación de manera decidida y tomar las decisiones que sean más ventajosas para la persona mayor sin ningún tipo de demora.
En caso de duda puede acudir a los servicios sociales de su comunidad y a su centro de salud para consultar y recibir apoyo y asesoramiento.





miércoles, 14 de agosto de 2013

¿Qué ocurre cuando el calor es excesivo?

Hay falta importante de líquidos, pérdida de electrolitos (sodio, potasio, cloro etc), elevación de la temperatura corporal y, producto de ello, afectación del funcionamiento de los distintos sistemas orgánicos. Nos enfermamos.
¿Qué trastornos se producen?
Una de las principales causas de enfermedades causadas por el calor es la deshidratación. La cantidad de agua necesaria para reponer los líquidos que pierde el cuerpo varía de persona a persona y depende de la temperatura, humedad y del tipo de trabajo. Es importante conocer los síntomas que se producen, pues no siempre la sed es un aviso temprano de estos trastornos. Las enfermedades y sus síntomas pueden ser:
Agotamiento por calor. Se produce sudoración excesiva, palidez, calambres musculares, sensación de agotamiento, mareos o dolores de cabeza, sensación de nausea o vómito y puede producirse el desmayo.
Golpe de calor. Puede llegar a ser muy grave y es necesaria siempre la asistencia médica. Temperatura corporal superior a los 39°C, piel roja, caliente y usualmente seca, fuerte dolor de cabeza y/o mareos, dolor de estóm
ago, estado de confusión o pérdida de conciencia.

miércoles, 7 de agosto de 2013

90 años y como una rosa.

Hoy cumple 90 años nuestra Rosarito t sigue con su genio y figura. FELICIDADES¡¡.

BENEFICIOS DE LA ACTIVIDAD FÍSICA EN LA TERCERA EDAD


¿Conocéis los beneficios de la actividad física? A continuación os nombramos algunos de ellos!https://docs.google.com/file/d/0B2QlgTFrPW-ZNjhDMlJIcHZHYkE/edit?usp=sharing

martes, 6 de agosto de 2013

¡¡CUIDADO con la CALOR!!

              calo
Varias son las recomendaciones realizadas por los geriatras para evitar la deshidratación, la insolación, un golpe de calor y la alteración de la presión con el consecuente aumento del riesgo de caídas y fracturas en los adultos mayores, dadas las altas temperaturas.

Poner en práctica los consejos vale la pena para poder disfrutar del verano con la familia, en pareja, amigos o con los socios de algún centro de jubilados.

Algunas recomendaciones son:

* Comer liviano: Consumir preferentemente frutas y verduras. Bajar el consumo de proteínas. Asimismo es mejor comer más veces en el día pero menos cantidad.
* Abundante hidratación: En el verano el cuerpo transpira más para lograr enfriarse y mantener una temperatura adecuada, por lo que debe reponerse el líquido perdido. Más cuidado se debe tener si se toma medicamentos de tipo diurético o hipertensores y considerando que en un normal proceso de envejecimiento disminuye la sensación de
sed dado que el hipotálamo -área del cerebro que produce hormonas que controlan la sed, el hambre, la temperatura corporal- ya no funciona como antes.
* No consumir Alcohol: El alcohol da más sed y deshidrata.
* Poco o nada de sal: Las personas normotensas tienen que consumir sal en forma moderada; y las hipertensas, nada.
* Cuidado con la exposición al Sol: Se debe evitar la exposición a los rayos solares entre las 11 y 17 horas. También se debe usar un factor de protección elevado, un gorro y ropa amplia, suelta, para dejar que el cuerpo se enfríe y de colores claros – preferentemente blanco-. Asimismo, al aire libre recomienda estar debajo de las hojas de los árboles o plantas, ya que es lo único eficaz a los rayos ultravioletas.
* Evitar los cambios bruscos de temperatura: Permanecer en lugares frescos y a la sombra. Mantener la casa fresca. No mantenerse en habitaciones con el aire acondicionado en temperaturas excesivamente bajas, preferentemente usarlo entre 22 y 24 grados.
* Prevenir el golpe de calor y la insolación: Los síntomas son parecidos: náuseas, vómitos y desmayos. La insolación se debe a una exposición directa al sol, y por efecto directo de las radiaciones solares causa deshidratación, lesiones en el cerebro, microhemorragias. Y el golpe de calor se debe por estar en un ambiente -no es necesario haber estado bajo el sol- con mucho calor, lo que provoca deshidratación e hipertemia.
* Cuidar la presión arterial: Tanto alta como baja, porque ambas aumentan el riesgo de caídas y las consecuentes fracturas -mayormente de cadera-.
* Controlar que no se hinchen los tobillos: La forma más fácil de controlarlo es mirar si al sacar la media queda un surco en la pantorrilla y frente a esta situación ir al geriatra.

Las vacaciones son un momento ideal para disfrutar de la familia, realizar paseos, conocer lugares y concurrir a reuniones sociales. Hay que tener en cuenta que una actitud positiva mejora la autoestima, evita el avance de las enfermedades y favorece a un envejecimiento activo.

jueves, 1 de agosto de 2013

¿QUÉ DEBEN COMER NUESTROS MAYORES?

Estos son algunos consejos de cara a que la alimentación en esta etapa tardía de la vida sea la adecuada y se cubran las necesidades nutricionales de una persona mayor de 65 años:
  • Hacer una lista de la compra con los alimentos que se van a comer en la semana.
  • Las comidas deben ser ligeras, sencillas y de fácil preparación.
  • Los alimentos deben tener una presencia agradable a la vista para que inciten a comer.
  • Fraccionar las comidas en cuatro o cinco veces al día, y no prescindir nunca del desayuno.
  • Es aconsejable beber líquidos entre comidas (zumos, batidos...), y suficiente agua para mantenerse hidratado, especialmente en épocas de calor.
  • Los alimentos deben ser fáciles de masticar y deglutir.
  • Es aconsejable no abusar del consumo de café y bebidas excitantes, al igual que de licores y bebidas azucaradas.
  • Aumentar el consumo de alimentos que contengan fibra (legumbres, verduras, hortalizas, etcétera), y alimentos integrales.
  • El ambiente a la hora de comer deberá ser relajado y armonioso. Se puede invitar a alguien a comer de vez en cuando para hacerlo más agradable.
  • No abusar de la sal ni el azúcar. Para evitar que las comidas resulten insípidas, se pueden añadir especias como romero, pimienta, tomillo, orégano... También se pueden emplear edulcorantes artificiales para preparar dulces y postres caseros, porque con la edad se incrementa la intolerancia a la glucosa y hay que restringir el azúcar.
  • Escoger alimentos con un aporte calórico algo menor porque la actividad física es más reducida.
  • Cocinar con aceite de oliva preferentemente y, en vez de freír los alimentos, prepararlos mejor al vapor o al horno. Un exceso de grasas puede elevar los niveles de colesterol y provocar sobrepeso u obesidad.
  • Es importante tomar leche y productos lácteos, como yogures o queso, para cubrir las necesidades de calcio.
  • Hay que mantener en todo lo posible los gustos y hábitos personales para evitar caer en la inapetencia.

martes, 30 de julio de 2013

¿Te cuidas para poder cuidar mejor?

Si estás cuidando a una persona dependiente, ya sea como familiar o como profesional, conoces las múltiples tareas que llevas a cabo cada día, desde la ayuda para la higiene personal del mayor al que cuidas, hasta resolver situaciones difíciles derivadas del cuidado y acompañamiento (por ejemplo, cuando vagabundea sin rumbo o cuando está triste).
Cuidar a una persona mayor dependiente es muy exigente y puede perjudicar al cuidador/a, tanto física como psicológicamente. Veamos algunas señales de alerta que pueden ser indicadores de que TÚ también necesitas cuidarte:

·         Problemas de sueño (despertar de madrugada, dificultad para conciliar el sueño,
demasiado sueño, etc.)
·         Pérdida de energía, fatiga crónica, sensación de cansancio continuo…
·         Aislamiento.
·         Consumo excesivo de bebidas con cafeína, alcohol o tabaco. Consumo excesivo de pastillas para dormir u otros medicamentos.
·         Problemas físicos: palpitaciones, temblor de manos, molestias digestivas.
·         Problemas de memoria y dificultad para concentrarse.
·         Menor interés por actividades y personas que anteriormente eran objeto de interés.
·         Aumento o disminución del apetito.
·         Actos rutinarios repetitivos como, por ejemplo, limpiar continuamente.
·         Enfadarse fácilmente.
·         Dar demasiada importancia a pequeños detalles.
·         Cambios frecuentes de humor o de estado de ánimo.
·         Propensión a sufrir accidentes.
·         Dificultad para superar sentimientos de depresión o nerviosismo.
·         No admitir la existencia de síntomas físicos o psicológicos o justificarlos mediante otras causas ajenas al cuidado.
·         Tratar a otras personas del grupo familiar de forma menos considerada que habitualmente.
·         Hiperimplicación, no saber ‘cortar’.
·         Fuerte sentimiento de impotencia y desmotivación.
·         Agotamiento físico y emocional.     
·         Conflictos familiares en relación con la actitud y comportamiento de otros miembros de la familia referidos por ejemplo, a la forma en que se cuida al mayor.

viernes, 26 de julio de 2013

Festejando el Día de Santa Ana


¡¡Hoy celebramos el día de Santa Ana con una merienda especial, bizcocho de fresa y plátano, mmmm que rico!!

jueves, 25 de julio de 2013

MUCHA FUERZA

Desde nuestra residencia de mayores Casa Conde de Pinofiel queremos transmitir  nuestro apoyo a todas las personas relacionadas con el accidente de tren de Santiago, nuéstro más sincero pésame a los familiares de las victimas y desearles a los heridos una pronta recuperación.Todos muestros abuel@s y trabajadores  les dedicamos hoy nuestras oraciones.

martes, 23 de julio de 2013

CUENTO PARA PENSAR

Os dejo un bonito cuento para que intentemos entender mejor a nuestros mayores:

Ahora la comprendo. Recién ahora que vivo de recuerdos y no de proyectos. Jamás entendí a mi abuela, pero ahora que tengo casi su edad, comprendo todo perfectamente.
Siempre viene a mi memoria la imagen de mi abuela tejiendo. Tejía todo el día, sentada en su sillón maltrecho, pero preferido. Me llamaba la atención que tejía sin mirar, como de memoria, como si la vista no fuese un sentido necesario para realizar esa labor. Su mirada se perdía en horizontes, presumo, lejanos y ya inexistentes.
Tejía y tejía y yo me preguntaba para qué, pero sobre todo para quién. Nadie usaba sus bufandas, sacos y mañanitas, pero los ella seguía tejiendo. Lo más extraño es que tejía a sabiendas que esas prendas no tendrían uso alguno.
Era interesante observarla. El movimiento de sus manos, la cadencia de las agujas que suavemente subían, bajaban y se metían en de la trama de la prenda, como quien entra a un lugar que le es amigable, familiar.
El tejido de turno, reposaba siempre en su regazo, lánguido, adormilado. Ella no lo mirada, jamás controlaba si algún punto se había zafado o si se le había enredado el ovillo de lana.
Parecía que tejer la transportaba a otro mundo donde ni siquiera el propio tejido era parte. ¿Para qué y para quién tejía? Me cuestioné una y otra vez durante toda mi infancia y hasta que ella murió.
No es que no se lo haya preguntado, sino que jamás comprendí sus respuestas. Cada vez que se lo preguntaba, la respuesta era diferente al anterior.
– ¿Para qué tejes abuela?
– Por si refresca – Contestaba sin mirarme siquiera.
– ¡Pero, es verano abuela!
– Nunca se sabe hija, hay que estar preparada.
– ¿Para quién tejes abuela?
– Pregunté en cierta ocasión.
– María tendrá un bebé – Respondió distraída.
– María es apenas una niña, tiene tan sólo diez años
– Ya crecerá – Contestó muy segura.
– ¿A quién le tejes esa bufanda?
– Al tío Alfredo – Dijo sonriente
– Abuela, el tío Alfredo murió hace un año.
– Me la pidió antes de morir.
Todas sus respuestas eran confusas y atemporales. Un día, decidí no preguntar más. Me desconcertaba ese tejido eterno de sus días y alguna que otra noche.
Las agujas parecían una extensión de sus manos y el tejido, otra parte de su cuerpo. Le dolían las manos, se le notaba en el rostro. A veces dejaba de tejer tan sólo un momento, las acariciaba y como presa de un mandato interno volvía a tejer enseguida, como si algo la obligase a estar permanentemente tejiendo.
¿Por qué tejes abuela si te duelen las manos? – Le pregunté más de una vez.
La respuesta era siempre la misma.
– Si no tejo, me dolerá el corazón. Tampoco entendí esa respuesta ¿Qué tenía que ver el corazón con el tejido? Sin dudas, mi abuela era un ser inabarcable para mi.
Cuando se es un niño o un joven, las personas tendemos a ser presumidamente seguros, estúpidamente petulantes. Creemos que la niñez o juventud es una especie de documento habilitante para emitir opiniones, afirmar sin saber, sentenciar sin haber analizado.
Ahora me doy cuenta que eso fue lo que hice con mi abuela. Crecí con la imagen de esa mujer tejiendo “en vano”. La despedí con la tristeza de sentir que ella había perdido su tiempo. Recuerdo que una vez le pregunté a mi madre si la abuela había tenido siempre la costumbre de tejer.
– No pobre, jamás pudo – Dijo mi madre un poco triste y continuó.
– Siempre estuvo muy ocupada criando a sus hijos, ocupándose de la casa, cocinando, ayudándonos con la tarea. Vivió para los demás realmente. Desconcertada le dije:
– Entonces ¿Por qué no descansa ahora que ya no debe ocuparse de nadie? ¿Por qué se empecina en estar ocupada todo el tiempo tejiendo para nadie, en vez de aprovechar su tiempo libre y descansar?
Mi madre no me contestó.
El tiempo pasó para mi abuela, para mi madre y está por pasar para mi también. Recién ahora que estoy tan cerca de ser un recuerdo, comprendo perfectamente para qué y para quién tejía mi abuela. Lamento no haberlo hecho antes.
Tejía para sí, no para otros. Las bufandas, gorros y guantes eran una excusa para no sentirse vacía, inútil. Ahora entiendo ese mandato interior, yo lo escucho también.
Es muy difícil para alguien que vivió cuidando de otros, sentir que no se es necesaria. Cuando los años pasan y se acaban las tareas, las esperas, los cuidados, algo de nosotras se esfuma con el calendario. Cuando los hijos crecen y parten, se llevan mucho –demasiado- de nosotras.
Dicen que así es la vida, y así ha de ser, pero es difícil -no de entender- sino de transitar. Siento pena por mi abuela, siento tristeza por no haberla comprendido, pero claro, no era mi tiempo de entender ciertas cosas.
Ahora la recuerdo de otra manera, la comprendo desde lo más profundo de mi ser. Levanto la mirada como para verla en algún lugar y luego la bajo y se pierde en el tejido que reposa en mi regazo.